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EMBAJADA DE LA FEDERACION DE RUSIA EN LA REPUBLICA DEL PERU BOLETIN INFORMATIVO 02/2004 (EDICION ESPECIAL)
Traducción no oficial del ruso
Artículo del Ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Ígor Ivanov, “Rusia en Asia y Asia en Rusia”
Se han quedado para siempre en el pasado los tiempos cuando Rusia, según el gran poeta ruso Alejandro Blok, “mantenía el escudo entre dos razas enemigas”, Europa y Asia. En nuestros tiempos Rusia desempeña un papel totalmente distinto: el de eslabón de enlace entre Oriente y Occidente. Tal papel está condicionado por el carácter multivectorial de la política exterior de Rusia en la que el derrotero europeo y el asiático se complementan en beneficio de la consolidación de las posiciones del país en la palestra internacional en general. Los intereses nacionales de Rusia exigen objetivamente una atención elevada al derrotero de Asia y el Pacífico. Ello está relacionado, ante todo, con el desarrollo dinámico del Continente Asiático que se está convirtiendo en una comunidad económica potente orientada a las producciones densas en ciencia y altas tecnologías. Baste decir que la tercera potencia espacial del mundo, China, apareció justamente en Asia. A los países asiáticos les corresponde un 25 por ciento del PIB mundial, el 24 por ciento de las exportaciones mundiales y más del 40 por ciento de las reservas de oro y divisas convertibles del mundo (1 billón de dólares de los 2,5 billones). Un rasgo característico, después de la conocida crisis financiera de 1997-1998, que estremeció el Continente Asiático, el 87 por ciento del incremento de las reservas de oro y divisas le correspondió a Asia. Actualmente se dirige al espacio asiático más del 40 por ciento de los flujos de inversiones mundiales. Finalmente, baste echar una ojeada a la imagen externa de las grandes urbes asiáticas, Pequín, Shanghai, Tokio, Singapur, Hong Kong, Bangkok, Kuala Lumpur, Seúl y otras, para entender que Asia durante los últimos veinte o treinta años ha dejado de ser periferia de la vida mundial convirtiéndose consecuentemente en uno de los centros rectores de la política y economía mundiales. Con este telón de fondo, lamentablemente, se ve de otra manera la situación social y económica en la parte asiática de nuestro país. Este contraste es tanto más contranatural porque en las regiones orientales de Rusia hay un potencial gigantesco: grandes reservas de recursos naturales, una base tecnológica y científica potente y los recursos creadores e intelectuales de la población. No puedo aceptar los razonamientos de ciertas amenazas exteriores para Rusia en el Este, de una “desrusificación” que se efectúa especialmente desde fuera de Siberia y el Lejano Oriente ruso. Semejantes búsquedas del “enemigo exterior” significan, en rigor, la tentativa de endosar la responsabilidad por sus propias faltas sobre otros y justificar la inacción y la ineficacia. Otra cosa es que en la comunidad económica de la Región Asia–Pacífica (RAP) se está librando una rígida lucha competitiva en que cada Estado, para garantizar sus intereses comerciales, pone en marcha todo el arsenal de palancas de que dispone: las políticas, las económicas, las financieras y otras. Esta es la realidad en que nosotros también debemos trabajar. No hay alternativa: sin la formación de un medio externo favorable, las “reglas del juego” ventajosos para nosotros en la región, sin una participación activa en la integración económica regional será imposible superar los problemas económicos y sociales de las regiones orientales rusas. Justamente esta evaluación se ha hecho en los últimos años punto de referencia para una activación sustancial de nuestra política en el derrotero asiático. A este respecto quisiera compartir mis ideas de lo que ya hemos hecho y lo que tendremos que hacer. Al igual que la situación en el mundo se desarrolla según las leyes objetivas, la política exterior de cualquier Estado se estructura sobre varios principios incondicionales entre los cuales figura uno clave: la formación por el perímetro de sus fronteras de un cinturón de amistad, buena vecindad y cooperación mutuamente ventajosa. En este sentido son de suma importancia para los intereses rusos las relaciones de Rusia con su vecino más grande, China. Se las puede caracterizar hoy como las mejores en la historia. Es el logro más importante la distensión militar a lo largo de nuestras fronteras. Son eficaces las medidas de confianza en materia militar. En el Tratado de la Buena Vecindad, Amistad y Cooperación de 16 de julio de 2001 está fijado claramente que las partes no tienen reclamaciones territoriales recíprocas. Todo ello, significa una etapa nueva en la historia compleja de más de 300 años de las relaciones de nuestros Estados. Se ha consolidado, como nunca, la confianza mutua entre los dos Estados. Los mandatarios de Rusia y China se reúnen, por regla general, 2 ó 3 vedes al año. La colaboración entre Rusia y China en la palestra internacional es amplia y activa. Nuestras posturas casi en todos los problemas de la situación internacional coinciden o son cercanas. Nuestros vínculos comerciales y económicos van desarrollándose sustancialmente. En 2003 el comercio probablemente superó 15 mil millones de dólares. Importa que a diferencia de los tiempos pasados al comercio no estatal le corresponde el 80 por ciento del giro mercantil. Claro que en las relaciones de gran envergadura entre Rusia y China no pueden dejar de surgir problemas relacionados principalmente con el rápido crecimiento de la cooperación bilateral. Por ejemplo, es necesario continuar con los esfuerzos para ordenar los procesos de migración. Un papel importante en este asunto se da al grupo de trabajo mixto recién instituido. Se trabaja para ampliar la red de consulados de Rusia y China, lo cual contribuye asimismo a la eliminación de algunos problemas que surgen. Se tendrá que perfeccionar muchas cosas en materia de vínculos comerciales y económicos. Ahora la mayor parte en ellos corresponde o a las transacciones de las compañías más grandes o a las actividades de los vendedores migratorios. Existe un vacío determinado en el ámbito más prometedor los contactos entre los representantes del pequeño y mediano negocio. Otra dirección importante es el desarrollo de la colaboración en materia de inversiones. Los planes chinos de la modernización de la base industrial del Nordeste de la RPCh abren posibilidades nuevas en este campo, al igual que el programa ruso del desarrollo de la región del Lejano Oriente ruso. Quiero volver a subrayar: sin una atracción activa de nuestros vecinos asiáticos, China inclusive, es imposible desarrollar rápidamente las regiones orientales de Rusia. En este plano, la presencia ponderable de Asia en el Este de Rusia nos es igualmente necesaria como la integración de la economía rusa en el espacio económico de Asia en formación. Es nuestra tarea estratégica a largo plazo cuya cumplimiento haría avanzar el desarrollo económico de Rusia entera y no sólo de sus regiones orientales. Últimamente se ha logrado crear buenas posibilidades para fomentar relaciones con otro vecino oriental nuestro, el Japón. Justamente esta perspectiva figura en el Plan de Acciones Ruso-Japonés, aprobado al nivel superior. La atención especial está apuntada a la cooperación comercial y económica ruso-japonesa de gran envergadura, sin la cual es imposible avanzar en la solución de los problemas políticos que existen entre Rusia y Japón. En el derrotero Sur la prioridad para Rusia constituyen las relaciones con la India. Con la suscripción en octubre de 2000 de la Declaración de la Colaboración Estratégica, Rusia y la India entraron en un nivel de colaboración cualitativamente nuevo. Uno de los últimos testimonios patentes de ello es la suscripción en el transcurso de la cumbre en Moscú en noviembre de 2003 de la Declaración de los Desafíos y Amenazas para la Seguridad y Estabilidad en el Mundo, que refrenda la coincidencia de nuestras evaluaciones de los problemas básicos de la vida internacional. Moscú y Nueva Delhi prestan en materia de relaciones bilaterales la atención principal a lograr un avance significativo en el ámbito comercial y económico. Sí hay progreso: durante 8 meses de 2003 el giro mercantil superó 2 mil millones de dólares (durante 2002: 2100 millones de dólares). Además, estos valores podrían ser mayores. Hay reservas sustanciales: debe ser prioritario el incremento del giro mercantil a costa de las exportaciones de maquinaria y altas tecnologías. Hay que promover más enérgicamente los proyectos en materia de vínculos interbancarios, las comunicaciones de transporte y el desarrollo de los energéticos. Por supuesto, no menoscabamos la situación político-militar en Asia del Sur. Rusia saludó las iniciativas del Primer Ministro de la India encaminadas a mejorar las relaciones con Paquistán. Esperamos que las partes continúen efectuando eficazmente el conjunto de medidas encaminadas a cortar el terrorismo transfronterizo que pasó a ser causa fundamental de la seria tensión entre esos Estados. Ello despejaría el camino hacia la reanudación del diálogo indio-paquistaní en pleno formato, tal como está previsto por el Acuerdo de Simla de 1972 y los Acuerdos de Lahore de 1999. Sigue siendo objeto de atención elevada de parte de Rusia la situación explosiva en la península de Corea, directamente cerca de nuestras fronteras en el Lejano Oriente. Corresponde a los intereses de Rusia, al igual que de otros Estados, el status desnuclearizado de la península y su mantenimiento en la esfera de no-proliferación nuclear, así como la cooperación pacífica en Asia Nordeste con nuestra incorporación directa. Es por eso que damos gran importancia a las negociaciones sobre el particular, con la participación de Rusia y contamos con que finalmente lleven a la creación de un sistema de seguridad en aquella región. Han pasado dos años desde el derrocamiento del régimen de los talibanes en Afganistán. Desde aquel entonces se ha hecho mucho, incluso con el papel constructivo y eficaz de Rusia, para que aquel Estado pasara a ser un miembro normal de la comunidad internacional que viva en paz con sus vecinos. Para nosotros importa el hecho de que haya sido socavada la base desde la cual se realizaba la alimentación financiera, material, ideológica y otra a las actividades de las agrupaciones terroristas en territorio de nuestro país. Al mismo tiempo, continúa la producción de las drogas afganas e incluso va en aumento, lo cual constituye para Rusia una amenaza directa. Es temprano hablar de que se había asestado el golpe definitivo contra el terrorismo en Afganistán. Es preciso continuar con los esfuerzos enérgicos conjuntos de la comunidad internacional para normalizar la situación en el país. El debilitamiento de esos esfuerzos llevará inevitablemente al renacimiento del peligro Talibán. Últimamente se ha logrado incrementar sustancialmente el potencial de las relaciones de Rusia con socios asiáticos prioritarios, tales como Mongolia, la República de Corea, la RPDC, Vietnam, Malasia, Tailandia, Indonesia, Laos y Camboya, sin hablar ya de la cooperación estrecha con los Estados asiáticos miembros de la CEI: Kazajstán, Kirguizistán, Tayikistán, Uzbekistán y Turkmenistán. Importa por principio que Rusia no tiene contradicciones con ningún país asiático, contradicciones capaces de llevar a un conflicto. Más aún, nuestros criterios sobre el orden mundial y la estructuración del sistema asiático común de seguridad y colaboración son similares con la mayoría aplastante de ellos. Cuando nuestros socios asiáticos dicen que están interesados en una Rusia fuerte, económicamente poderosa y políticamente activa, como factor de estabilidad y desarrollo en Asia –y lo oímos con frecuencia– no es simplemente un tributo a la cortesía tradicional sino que es una verdad. Y es un logro bastante grande, si recordamos el temor y la falta de confianza hacia nosotros que, quizás, prevalecían en Asia hace unos 15 años. Pues este cambio se debe a un trabajo consecuente y minucioso en el derrotero asiático, que se efectuaba bajo dirección y con la participación personal del Presidente de Rusia. Consideramos en el trabajo, en el derrotero asiático, otra peculiaridad muy importante de los últimos tiempos. Es el crecimiento notable de la actividad de las asociaciones multilaterales y la aparición de mecanismos colectivos nuevos. Tal tendencia responde a nuestros intereses y conduce a la creación en la Región Asia–Pacifico de una infraestructura de seguridad y cooperación que opera basándose en los principios de multipolaridad e igualdad de derechos. En las nuevas circunstancias se ha requerido que las estructuras multilaterales ya existentes en Asia se adaptaran a esas condiciones, así como sean creadas asociaciones del tipo nuevo orientadas a los valores y objetivos totalmente distintos con respecto a los de la época de confrontación. Entre estas últimas tiene una importancia especial para Rusia la actividad de la Organización de la Cooperación de Shanghai (OCS) compuesta por Rusia, China, Kazajstán, Kirguizistán, Tayikistán y Uzbekistán. La OCS es un fenómeno singular para Asia por muchos parámetros. Es una asociación multilateral que posee posibilidades positivas muy serias. Baste decir que la integran dos potencias nucleares, miembros permanentes del CS de la ONU y Estados clave de Asia Central. El espacio geográfico de la OCS se extiende desde el Báltico hasta el Pacífico, y la población sumaria de los partícipes supera 1500 millones de personas. Son significativos la base de recursos y el potencial científico, tecnológico, financiero y humano, de los que disponen en común los Estados miembros. Pero lo fundamental es que la OCS es un organismo que se instituye no como instrumento para contrarrestar tal o cual Estado sino como un mecanismo multifuncional de la cooperación de seis países en la solución de los problemas que son propios de ellos y de la Humanidad entera. Estamos convencidos de que este enfoque responde en la mayor medida al paradigma de la seguridad conjunta a niveles regional y global. Hoy en día la fase de organización en la institución de la OCS está prácticamente concluida: desde enero de 2004 se ponen en marcha sus mecanismos permanentes principales, es decir la Secretaría en Pequín y la Estructura Antiterrorista Regional con la sede en Tashkent. De esta manera la OCS entra en 2004 como una organización internacional pletórica. Este trabajo fue realizado en plazos breves sin precedentes en comparación con la institución de semejantes estructuras multilaterales. Recordaré que desde el momento de la proclamación de la intención de instituir la OCS en la reunión de seis Jefes de Estado el 15 de junio de 2001 en Shanghai han pasado un poco más de dos años. La voz de la OCS se oía ya en la fase de organización. Fue primera de las organizaciones regionales en reaccionar a los atentados terroristas en los EE.UU. el 11 de septiembre de 2001 y después llamó, en la Declaración Conjunta de los Ministros de Asuntos Exteriores de los Estados miembros de 7 de enero de 2002, a combatir el terrorismo de manera sistematizada. Muchas de las disposiciones de esa Declaración ya se están poniendo en la práctica. Otro ejemplo de la posición activa de la OCS en la vida internacional son las Declaraciones de las Cumbres de San Petersburgo (7 de junio de 2002) y de Moscú (29 de mayo de 2003), que formularon la filosofía común de los Estados miembros en lo que se refiere a los procesos que se verifican en el mundo. Ya se ha hecho bastante en el plano del establecimiento de los vínculos prácticos en el marco de la OCS: se están comprobando los mecanismos de cooperación entre los Ministerios de Transporte, de Desarrollo Económico, de Situaciones de Emergencia, de Cultura de Defensa, etc. Se ha aprobado el Programa de la Cooperación Multilateral Comercial y Económica a largo plazo (hasta 2020), que determina las referencias principales y las etapas de la integración económica en el espacio de la OCS. La comunidad mundial percibe esta Organización como una realidad geopolítica y factor constructivo importante de la vida internacional. La colaboración de Rusia con la Asociación de Estados de Asia Sudeste (ASEAN) entra en una etapa cualitativamente nueva. Esta Organización resultó ser una especie de “núcleo” de los procesos de integración en la RAP. El primer paso hacia la formación de la base normativa legal de las relaciones de Rusia con la ASEAN fue dado en junio de 2003 con la suscripción en Phnom Penh entre Rusia y la ASEAN de la Declaración Conjunta de la Colaboración en la Causa de la Paz y la Seguridad, la Prosperidad y el Desarrollo en la RAP. Se piensa firmar documentos conjuntos de la cooperación económica, como también de la colaboración antiterrorista. La filosofía de la ASEAN de la colaboración multilateral, el firme apego de la Asociación a la Carta de la ONU y a los métodos políticos de arreglo de los problemas litigiosos responden plenamente a nuestros intereses en la RAP. Sigue siendo plataforma importantísima para garantizarlos el Foro Regional de la ASEAN para la Seguridad (FR), el único instituto intergubernamental regional para el día de hoy y el instrumento rector del diálogo multilateral sobre todo el conjunto de problemas relacionados con la consolidación de la paz y la estabilidad en la región. La explosión sin precedente de la actividad terrorista en los últimos años obligó revalorizar los desafíos y amenazas en la RAP. Teniendo en cuenta esta circunstancia, Rusia junto con Filipinas asumió en 2003-2004 la copresidencia en el mecanismo nuevo, puesto en marcha en marzo de 2003, del FR: Encuentros Intersesionales para Contrarrestar el Terrorismo y la Delincuencia Transnacional. No podemos dejar de mencionar la iniciativa de gran envergadura de nuestros socios de Kazajstán sobre el establecimiento del diálogo panasiático en forma de Reunión para la Colaboración y Medidas de Confianza en Asia (RCMCA). Ya el hecho de que se haya logrado reunir a los representantes de 16 Estados, entre muchos de los cuales se mantienen contradicciones serias –Israel, Palestina, Irán, India, Paquistán, etc.– es un logro nada pequeño. El Acta de Alma Ata, aprobada en junio de 2002 en la primera reunión de los Jefes de estado o de Gobierno de los países miembros de la RCMCA, representa un documento político ponderable que crea el marco para elaborar enfoques colectivos del fortalecimiento de la seguridad y la confianza mutua en el espacio asiático. Desarrollando el Acta ha comenzado la redacción del Catálogo de las Medidas de Confianza de la RCMCA, el primero en la historia de Asia. Rusia desde el principio respaldó la iniciativa del Presidente de Kazajstán Nursultán Nazarbáiev y formó parte del grupo de iniciativa de los estados que asumieron el trabajo para promover la RCMCA. Los expertos diplomáticos rusos han hecho y siguen haciendo el aporte constructivo a la formación de la comprensión mutua entre los 16 partícipes de la Reunión. Consideramos que el Foro de Cooperación Económica Asia–Pacífico (CEAP) es un instrumento prometedor para compaginar los intereses de negocios de la RAP. Es la única plataforma en la región enorme para discutir detalladamente al nivel superior los problemas candentes del desarrollo económico y buscar las vías, aceptables para todos, del movimiento hacia el desarrollo estable. Nuestras fuerzas vivas se incorporan cada vez más activamente en las actividades de la CEAP, y a través de este Foro, en los vínculos de integración Asia–Pacífico. Es un nuevo resultado positivo del “viraje” ruso al espacio asiático. Rusia es un partícipe relativamente joven del Foro, pero se la respeta. Trabajamos allí durante 5 años. El equipaje ruso contiene actividades multifacéticas en todos los derroteros, la celebración de ferias y conferencias en territorio ruso, propuestas concretas, tales como, por ejemplo, la iniciativa, aprobada hace poco por la Cumbre en Bangkok, del inicio del diálogo regional sobre los metales no ferrosos. Ocupamos posiciones de iniciativa en la lucha contra el terrorismo por métodos económicos y financieros, que libra el Foro. El potencial intelectual y de recursos ruso puede aportar y aportará al tesorero común de la “familia” de la CEAP. En general, en Asia, en la RAP son evidentes las nuevas posibilidades para compaginar los esfuerzos de los Estados, su cooperación bilateral y la actividad de las asociaciones regionales para crear una red efectiva de la colaboración regional. El fin de esta arquitectura de relaciones es la seguridad común y la creación de condiciones óptimas para la prosperidad de la región y de cada Estado. Tal como escribía con fineza y alegoría orientales el genio poético chino Bo Xiui, las raíces entrelazadas de diversas plantas se vigorizan juntos, aprovechando en beneficio de cada cual sus tallos y sus hojas.
Lima, 30 de enero de 2004
Representaciones de la Federación de Rusia en la República del Perú
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