
EMBAJADA DE LA FEDERACIÓN DE RUSIA EN LA REPUBLICA DEL PERÚ
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Artículo del Ministro de Asuntos Exteriores de
Rusia, Serguéi Lavrov,
publicado en la revista “América Latina”, Nº 1, enero de 2006
Nuestro país y América Latina están unidos por prolongados lazos de amistad y una cooperación fructífera. Basta señalar que las relaciones diplomáticas con varios Estados de aquella región fueron establecidas casi hace dos siglos. Claro que desde el punto de vista histórico es un período relativamente corto, pero teniendo en cuenta el dinamismo de los procesos que se verifican en nuestros países, la globalización y la interdependencia que cobran fuerza y la transformación de los sistemas sociales y políticos, podemos decir con seguridad que hemos pasado una distancia enorme. Nuestros vínculos han vivido etapas diferentes: desde el auge a mediados del siglo pasado hasta una recesión patente en los años 1990, ligada, en parte, también con la transición de Rusia al modelo de mercado. Analizando su estado actual y la perspectiva hacemos constar con satisfacción que se ha logrado conservar lo principal: la simpatía recíproca de los pueblos de nuestros países, la actitud respetuosa hacia la historia y cultura de cada cual y la aspiración a promover la cooperación multifacética.
En los últimos años los países de América Latina y el Caribe (ALC) ocupan un lugar cada vez más notable en el sistema de las relaciones internacionales actuales. Nuestros contactos, siendo una dirección independiente de la política exterior rusa, se insertan orgánicamente en el tejido de la colaboración regional y global y son componente importante de los esfuerzos internacionales de Rusia en la solución de los problemas comunes para la comunidad mundial, en la lucha contra los nuevos desafíos y amenazas, en el mantenimiento de la estabilidad estratégica y el refuerzo de la seguridad.
América Latina en el mundo actual
América Latina representa hoy día un conjunto de países bastante diversos en cuanto a su peso, importancia y potencial. Entre ellos figuran gigantes, tales como Brasil y México que ejercen una influencia seria en la formación de la palestra internacional, y Estados isleños pequeños. Sin embargo, cada uno de ellos es singular, tiene su propia voz en la palestra mundial, es decir, es nuestro socio pletórico.
Esa región en total cuenta con 33 Estados con la población de cerca de 550 millones de habitantes. El PIB sumario es igual a 2 billones USD; el volumen del comercio exterior, más de 700 mil millones USD; y la proporción de los productos industriales en las exportaciones igual a dos tercios. Posee un serio potencial económico e intelectual, un mercado amplio y dinámico, incluso para los productos de alta densidad científica y una red bancaria bastante desarrollada. Aproximan objetivamente Rusia a los países de ALC el firme apego a la primacía del Derecho Internacional, el papel central de las Naciones Unidas y el refuerzo de los mecanismos multilaterales de la regulación de las relaciones internacionales. Merece atención la experiencia de los países del Hemisferio Occidental en el establecimiento de la interacción en la lucha contra desafíos y amenazas, tales como el terrorismo internacional, la circulación ilícita de drogas y la delincuencia organizada. Entre los logros importantes de la comunidad interamericana figuran la clasificación de los nuevos retos (político-militares, económicos, sociales, ecológicos, en materia de sanidad, etc.), las convenciones regionales vigentes de la lucha contra el terrorismo y la corrupción y el arranque del mecanismo multilateral de la evaluación de la cooperación de los Estados en la lucha contra el narcotráfico.
La experiencia acumulada de la cooperación regional, incluso en el marco de las organizaciones prestigiosas que garantizan la coordinación de las acciones de los países latinoamericanos en la política global les permita actuar desde las posiciones colectivas en lo que se refiere a los problemas internacionales clave. Por ejemplo, en materia de desarme contribuyen consecuentemente a la promoción del enfoque multilateral con el papel coordinador de la ONU y a los resultados concretos en materia de control de los armamentos y la no-proliferación de las armas de exterminio masivo. Siendo participantes activos de todos los regímenes de la no-proliferación vigentes, los latinoamericanos han alcanzado éxitos considerables en muchos aspectos suyos. A este respecto es de importancia especial la experiencia del funcionamiento eficaz del Tratado de la Proscripción de las Armas Nucleares en ALC (Tratado de Tlatelolco), el sistema de instrumentos regionales en materia de restricción de los armamentos convencionales y el control de la fabricación y circulación ilegales de las armas de tiro ligeras y los explosivos.
Son interesantes para nosotros los procesos de integración de distintas velocidades y niveles en la Región y el completamiento recíproco de las economías de sus países. Destacamos que en ALC se están reforzando las estructuras económicas multilaterales, entre las cuales figura el Mercado Común de los Países del cono Sur (MERCOSUR), las Comunidades Andina y del Caribe, el Sistema de Integración Centroamericana y iras. Manteniendo el carácter preferentemente económico, pasan a ser paulatinamente mecanismos de coordinación política. Fue consecuencia de la consolidación de las tendencias unificadoras en América del Sur la creación el año pasado de la Comunidad Sudamericana de Naciones.
Creemos que el desarrollo de la integración interamericana puede convertirse en factor importante de la estabilidad global, si no se mete en su concha, sobre todo en el campo económico y comercial, y se estructura sobre los principios de “regionalismo abierto”.
Desarrollo del diálogo político
El primer Enviado ruso en Sudamérica escribía en 1855 en un mensaje al Soberano que América Latina ve en Rusia un socio prometedor con “buena perspectiva”. Y actualmente las relaciones con nuestro país para la mayoría de los Estados de la Región es una de las direcciones importantes de la diversificación de sus vínculos exteriores, incluidos los comerciales y económicos. Contemplan la Rusia democrática actual como un socio seguro para garantizar el equilibrio y la estabilidad en los asuntos mundiales.
La coincidencia o la proximidad de los criterios de los problemas internacionales clave, sobre todo de la formación de un orden mundial más seguro, estable y democrático, se hacen base del diálogo político estable y constructivo, incluso en los niveles alto y superior. En las relaciones de Rusia y América Latina fueron significativas las visitas del Presidente Vladímir Putin en 2004 a México, Brasil y Chile. Habiendo confirmado el lugar importante de la Región en la escala de prioridades en la política exterior rusa, confirieron un impulso potente al conjunto de los vínculos ruso-latinoamericanos.
El año pasado, en el transcurso de las reuniones de Vladímir Putin con los Presidentes del Brasil en (Moscú), México (en Moscú y durante la Cumbre ampliada del G-8 en Gleneagles) y de la Argentina (en la 60ª Asamblea General de la ONU) se discutían los temas de la agenda internacional, así como los problemas candentes del desarrollo de la cooperación bilateral, incluso en los campos nuclear y aeroespacial, y se destacó la necesidad de promover la colaboración en la economía y las finanzas y la activación de los lazos culturales y humanitarios.
Se celebraron las reuniones ordinarias de las Comisiones Intergubernamentales con la Argentina, Brasil, Cuba y México; y la segunda reunión de la Comisión Ruso-Venezolana de Alto Nivel para la Cooperación, en las que fueron analizados el estado y la perspectiva de la colaboración con esos países en los campos comercial, económico, científico y tecnológico y fueron trazadas varias medidas para seguirla profundizando.
Se desarrollaban con éxito los contactos entre los servicios diplomáticos. En septiembre hice la visita oficial a México. En el transcurso de las conversaciones con los dirigentes de aquel país quedaron determinados los pasos a dar para cumplir en la práctica los acuerdos relativos a la profundización de la interacción bilateral en lo político, incrementar la cooperación en el complejo energético y solucionar la cuestión del reconocimiento del status de mercado de la economía de Rusia.
Fueron interesantes y fructíferas mis reuniones con los Cancilleres del Brasil, Honduras, Cuba, Panamá, Chile y los países miembros del MERCOSUR. Fue suscrita la Declaración de las Bases de las Relaciones con la República de Honduras.
Adquieren una importancia cada vez mayor nuestros contactos en forma multilateral. Por ejemplo, el MERCOSUR se está convirtiendo en los últimos tiempos en verdadero núcleo de los procesos de integración sudamericanos, lo cual se confirmó por las resoluciones de su reciente Cumbre en Montevideo sobre la adhesión de Venezuela a esta asociación, la institución del Parlamento del MERCOSUR y la elaboración de los planes de la integración energética de la Región. Basándose en los resultados de las consultas realizadas con el MERCOSUR y en la visita a Rusia del Presidente de su Comisión de Representantes Permanentes, Eduardo Dualde, fueron determinados los esquemas óptimos de la colaboración y se trabaja para redactar varios documentos conjuntos.
Con el Grupo de Río nos reunimos sistemáticamente en el transcurso de las Asambleas Generales de la ONU, se discuten los enfoques de los problemas internacionales y regionales más importantes y se buscan las vías para aproximar las posturas. Se hicieron instrumento eficaz las consultas al nivel de Vicecancilleres para el temario de la ONU y la seguridad, como también al nivel de expertos: sobre la cooperación en la lucha contra los “nuevos desafíos”.
Consolidamos el status de Rusia como observador permanente ante la Organización de Estados Americanos. Las intervenciones de nuestros representantes en los actos importantes de esa Organización permiten directamente informar a los socios de nuestros criterios de la solución de los problemas internacionales y ofrecen la posibilidad de intercambiar las opiniones y la experiencia.
Se están desarrollando intensamente los vínculos interparlamentarios. Tan sólo en 2005 visitaron Moscú las delegaciones de Colombia, Argentina y México, mientras que los parlamentarios rusos visitaron Argentina, México, Panamá y Uruguay.
Nuestra cooperación se apoya en una base legal contractual que se renueva y se amplía continuamente. Durante el último decenio se ha formado más de 150 documentos conjuntos que conciernen a las formas más diversas de la colaboración bilateral: desde el espacio extraterrestre hasta los intercambios deportivos. Con 15 países firmamos los tratados de las bases de las relaciones y las declaraciones de la nueva generación de los principios de la colaboración; con 16 países, de las relaciones comerciales y económicas; con 15 países, de las relaciones culturales; con 11 países, de la cooperación científica y tecnológica; y con 10 países, de la lucha contra el narcotráfico. Con 3 países formalizadas en los tratados las relaciones en materia de fomento y protección mutua de las inversiones, así como la exploración y aprovechamiento del espacio extraterrestre.
Cooperación comercial y económica
Los países de ALC pertenecen a los socios comerciales tradicionales de Rusia. En los últimos años el giro mercantil con ellos es estable, alrededor de 6 mil millones USD anuales. El socio ruso más importante es el Brasil; el giro mercantil con éste en 2005, por lo visto, superará 2 mil millones USD. Los vínculos con Cuba poseen tradiciones antiguas y buenas. Es dinámico el comercio con la Argentina, Colombia, México, Uruguay y el Ecuador.
En América Latina conocen bien los productos de la construcción de maquinaria rusa. Por ejemplo, en la Argentina más del tercio de la energía eléctrica se produce con el equipo suministrado por nuestras empresas. En el Brasil funcionan más de 20 mil máquinas rusas. En los países de ALC se usan unos 900 aviones y helicópteros rusos. Tan sólo durante los últimos años fueron suministrados allí más de 60 mil automóviles de turismo y más 16 mil camiones. En el Ecuador, Colombia y Uruguay se ensamblan los automóviles “Niva”. Gozan de popularidad entre los empresarios latinoamericanos las máquinas de construcción de carreteras y las agrícolas. En América Latina trabajan nuestros petroleros de las empresas ROSNEFT, LUKOIL y ZARUBEZHNEFT. Se estudian los proyectos de la ampliación de la exportación de productos rusos de altas tecnologías, de la técnica de aviación, del equipo energético y de láser.
Establecen los vínculos de cooperación con socios latinoamericanos algunos sujetos de la Federación. Los más activos son Tatarstán, Moscú, San Petersburgo, Kaliningrado y Udmurtia.
A su vez, los empresarios latinoamericanos son los suministradores más importantes a Rusia de varias mercancías agrícolas y alimenticias, incluidos el azúcar moreno, la carne de cerdo, plátanos, aceite de soja, flores y carne de aves. En Moscú funcionan la empresa mixta ruso-venezolana en materia de fast food “Rostiks”, las casas comerciales ruso-colombianas “El Rex”, “Neusa” y la Casa de Flores de Moscú. En la Región de Moscú funciona la empresa uruguaya “Fripur” para la comercialización de productos de pescado.
Se están realizando proyectos con compañías brasileñas en materia de industria alimentaría. Se estudia la cuestión de la apertura en Rusia de un sistema de restaurantes de la cocina tradicional brasileña. Se negocia sobre los proyectos de inversión del desarrollo de la infraestructura de puertos en el Brasil y continúan los trabajos de riego en aquel país con la participación del consorcio ruso HIDROSTROYINVEST. Fueron firmados los contratos de la construcción en Venezuela de fábricas del procesamiento del caolín, de fabricación de baterías acumuladoras, de la explotación de minas de oro, la exploración de los yacimientos del plomo y cinc, de la cooperación en materia de automóviles y en la fabricación de generadores de dimensiones reducidas.
Al mismo tiempo consideramos que en esta dirección existe un potencial grande y no aprovechado hasta el fin. Lamentablemente el desarrollo de la cooperación comercial y económica es detenido por la falta de mecanismos financieros eficaces para su respaldo y el retraso en la interacción interbancaria. Trabajamos intensamente con los socios latinoamericanos para resolver estos problemas.
Desempeña un papel importante en el establecimiento de los vínculos de negocios y los intercambios informativos el Comité Nacional de Asistencia al la Cooperación Económica con los Países de América Latina. Hoy día aúna a más de 70 entidades rusas interesadas, incluidas las Administraciones regionales, fábricas, empresas exportadoras y estructuras bancarias.
Se está formando el mecanismo de interacción de las fuerzas vivas. Funcionan los Consejos de Cooperación de Negocios con Venezuela, Cuba y el Brasil. Funciona el Consejo Empresarial Rusia–Argentina, las asociaciones especializadas de empresarios en Honduras, Nicaragua y la República Dominicana que contactan directamente con empresas y entidades rusas.
El ritmo del crecimiento estable de la economía rusa nos permite reforzar el diálogo político con los países de ALC con una cooperación económica cada vez más intensa y la promoción de los proyectos de inversiones. El MAE de Rusia contribuirá a la formación de las condiciones favorables para su realización.
Lazos humanitarios
Rusia desde hace mucho está presente en América Latina. En el siglo XIX los oficiales rusos combatían en las filas del Ejército de Simón Bolívar que liberó la mayor parte de Sudamérica de la dominación colonial.
Las comunidades rusas –en América Latina viven de 300 a 350 mil naturales de Rusia y la antigua URSS– existen prácticamente en cada país de aquella vasta Región. Además, muchas de ellas surgieron en el último decenio y aúnan a los rusos: profesores y especialistas que dan a conocer a sus estudiantes los logros de la ciencia y tecnología rusas. Por ejemplo, Elena Stashenko fundó en una Universidad colombiana la escuela de cromatografía que representa el método físico-químico de la separación y análisis de las mezclas. Alexandr Balankin recibió en 2002 el Premio Nacional de México por los trabajos en física de sólidos que tienen significado de aplicación para la extracción del petróleo e integró el Consejo Consultivo para la Ciencia adjunto al Presidente de México.
Quisiera destacar el papel de la Academia de Ciencias Rusa, sobre todo del Instituto de América Latina que festeja este año su 45º aniversario cuyos estudios profundos nos ayudan a conocer y entender mejor la esencia de los procesos económicos, sociales y culturales actuales en los países del Hemisferio Occidental.
No podemos dejar de mencionar los numerosos egresados latinoamericanos de los centros docentes superiores de Rusia, quienes trajeron a sus tierras natales no sólo conocimientos profundos sino también el amor por Rusia. Participan activamente en las actividades de las asociaciones y sociedades de amistad, los centros de estudios de la lengua y la cultura rusas, ayudan a organizar las giras de artistas, las exposiciones artísticas y los viajes de personalidades sociales.
El MAE de Rusia, de su parte, presta la atención prioritaria al establecimiento de los vínculos estrechos con los compatriotas en ALC, ayuda a la ampliación de la presencia de la Iglesia Ortodoxa Rusa, a la recuperación de las sociedades de amistad, las entidades de la formación y recapacitación de los especialistas latinoamericanos en los centros de enseñanza superior rusos y a la consolidación de los contactos con los egresados. Todo ello son hilos importantes que unen nuestros países y pueblos.
Pese a la comercialización de los lazos culturales, también se restablecen poco a poco las antiguas tradiciones de la cooperación. Es testimonio patente de ello los festivales de la cultura iberoamericana, el número creciente de colectividades artísticas que van de viajes por América Latina, la organización de diversas exposiciones artísticas, semanas del cine ruso y jornadas de la cultura rusa.
Citaré este ejemplo. En la ciudad brasileña de Joinville fue organizada la escuela extranjera del Teatro Bolshói de Rusia, primera en el mundo. Se desarrolla con éxito y adquirió una fama no sólo en el Brasil sino también en otros países sudamericanos. Además, este proyecto se convirtió en una especie de locomotora de la cooperación ruso-brasileña posibilitando la organización allí de muchos actos culturales.
Haciendo el balance quisiera subrayar que a pesar de las peripecias históricas, las buenas relaciones entre Rusia y los países de América Latina y el Caribe existían, existen y existirán. Participando activamente en los procesos de la globalización, la Región consolida cada vez más sus posiciones como un centro de influencia del crecimiento económico en el mundo multipolar en formación. Por lo tanto es absolutamente obvia la necesidad de seguir promoviendo la colaboración con ella en todos los campos. Es el problema práctico que los diplomáticos rusos en Moscú y en sus delegaciones en el exterior resuelven. Estamos dispuestos a hacer todo lo posible para ampliar las posiciones de Rusia en ALC, lo cual corresponde por completo a nuestros intereses nacionales.
26 de enero de 2006
El boletín informativo se
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