
EMBAJADA
DE LA FEDERACION DE RUSIA
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BOLETIN
INFORMATIVO 5
Artículo del Presidente de la Federación de Rusia V.
Putin
“El G8 hacia la Сumbre de San Petersburgo:
retos,
posibilidades, responsabilidades”
Al empezar el año 2006 Rusia ha asumido su turno de
presidencia en el G8. Somos bien concientes de la seriedad de este trabajo y de la amplitud de semejante
responsabilidad. No es solo mucha labor organizativa la que nos espera. Lo más
importante es que tendremos que proponer para la discusión y determinar junto
con nuestros colegas las líneas prioritarias y sustanciales de este foro
prestigioso. Y es que se trata de un foro que desde más de treinta años
representa uno de los mecanismos clave para harmonizar los enfoques en las
soluciones de los más importantes problemas del desarrollo mundial.
Hemos propuesto a nuestros socios concentrar nuestra
atención sobre tres importantes temas de la actualidad - la seguridad
energética global, la lucha contra las enfermedades infecciosas y la educación.
Estas prioridades han sido encausadas a
un objetivo que, esperamos, sea claro para cada uno de nuestros socios –
elevar la calidad y el nivel de vida de las personas, tanto de la presente
generación, como de las venideras.
* * *
Sin duda,
una de las tareas estratégicas del G8 y, en general, de toda la comunidad
internacional es crear un sistema eficaz y universal de seguridad energética.
El complejo indusrial-energético global al día de hoy es el más importante y
concreto motor del progreso económico-social. Es precisamente por esto que
ejerce una influencia directa sobre el bienestar de miles de milliones de
habitantes del planeta.
Nuestra intención es lograr que durante la
presidencia rusa resulte posible no solamente elaborar los principios básicos
para superar los problemas corrientes en este sector, sino también acordar nuestra política común para el
futuro.
La inestabilidad del mercado de hidrocarburos
representa una amenaza real para el suministro energético global. En
particular, aumenta la brecha entre la demanda y la oferta. Es evidente el
aumento del consumo de los recursos energéticos en Asia. No solamente los
“altibajos” de la coyuntura económica provocan esta situación, sino también hay
toda una serie de otras causas de índole política y de seguridad. Para “nivelar” la situación en el sector es necesario un trabajo concertado de toda la comunidad internacional.
Como punto de partida de su nueva política, los
principales países del mundo deberían reconocer que pues la industria
energética se ha convertido en global, la seguridad energética es indivisible.
Un destino energético global supone una responsabilidad, unos riesgos y unas
ventajas comunes.
Creemos que lo particularmente importante es formar
una estrategia para poder alcanzar una seguridad energética global. Debería
basarse sobre los princípios de un suministro a largo plazo, eficaz,
ecológicamente sostenible y a precios motivados, precios que sean aceptables
tanto para los países-exportadores, como para los consumidores. Además de
harmonizar los intereses de los que están vinculados global y energéticamente,
habría que determinar cuáles medidas
concretas sean necesarias para garantizar a la economía mundial un suministro
estable de recursos energéticos tradicionales, y para que los programas de
ahorro energético, así como las fuentes alternativas de energía se pongan en
practica más activamente.
Un suministro de energía equilibrado y regular es,
sin duda, uno de los factores de un mundo seguro. Y esto vale tanto para el
presente, como para el futuro. Nuestra obligación es dejar a la posteridad una
“arquitectura” del complejo energético mundial que la preserve de conflictos y de formas poco
constructivas de luchas para el suministro energético. Es por esto que es tan
importante encontrar unos enfoques comunes para edificar una “base energética”
de nuestra civilización, una base que sea eficaz y duradera.
En este contexto Rusia se pronuncia en favor de una interacción más
estrecha entre el G8 y toda la comunidad internacional para el desarrollo de
las tecnologías de innovación. Para la
humanidad podría resultar ser una
primera etapa en la creación de una base tecnológica de ahorro energético para
el futuro, cuando el potencial energético en su forma actual estará, en
general, agotado.
Además, el elaborar un enfoque articulado para
aumentar la eficacia energética del
desarrollo económico y social servirá a fortalecer la seguridad energética global. El año pasado en Gleaneagles el G8
dió unos pasos importantes en esta dirección. Se trata sobre todo de adopción
del Plano de acciones cuyo objetivo es fomentar las innovaciones, el ahorro energético y la protección del medio
ambiente. Consideramos que es particularmente importante que a las iniciativas
del G8, y en particular en lo que se refiere a la implementación del documento
aprobado en Gleaneagles, se incorporen los países que no son miembros del G8, y
en primer lugar los estados que tienen altos índices de crecimiento e
industrialización.
La mayoría opina que la seguridad energética está
esencialmente vinculada a intereses de países industrialmenete
desarrollados. Pero no hay que olvidar
que hoy día unos 2 mil millones de habitantes del planeta no reciben servicios
energéticos modernos. Y muchos de ellos nisiquiera tienen la posibilidad de
utilizar la energía eléctrica. Muchos
de los bienes y de los logros de la civilización están prácticamenete fuera de
su alcance.
Logicamente, el complejo energético, de por sí, no
puede solucionar el problema de la pobreza. Al mismo tiempo, la falta de
recursos energéticos en algunas zonas es un freno considerable al crecimiento
económico, mientras su explotación irracional puede llevar a catástrofes
ecológicas, pero de escala mucho más grande que solamante la local – serían
unas catástrofes de escala global.
Ultimamente
los expertos están discutiendo activamente si existen posibilidades de aumentar
el consumo energético en los países en vías de desarrollo a través de una
explotación más activa de las fuentes alternativas. Y es precisamente dónde la
ayuda del G8 en la creación e implementación de generadores alternativos
adquiere particular actualidad.
En términos generales es necesario comprender y
reconocer colectivamente que el “egoísmo
energético” en un mundo contemporáneo e interdependiente es una vía sin
salida. De consecuencia la posición de Rusia en materia de seguridad energética
queda firme e invariable. Estamos profundamente convencidos de que una
redistribución de energía que fuera favorable a los intereses de un pequeño
grupo de países industrializados no respondería a los objetivos y a las tareas
de un desarrollo global. Vamos a intentar formar un sistema de seguridad energética
que tenga en cuenta los intereses de toda la comunidad internacional. Para toda
la humanidad no hace más falta que acumular un potencial equilibrado para
garantizar un suministro energético estable que sea suficiente para cada
estado, y la cooperación internacional abre
todas las posibilidades para que esto llegue a ser realidad.
* * *
A lo largo de toda su
historia la humanidad se ve obligada a luchar contra una amenaza real para su
propia sobrevivencia – la amenaza de la propagación de enfermedades infecciosas.
Los logros del progreso aparentemente infunden esperanzas: la viruela ha sido desarraigada en todas
partes y definitivamente, la lucha contra la poliomielítis se encuentra en una
etapa conclusiva. Pero aún hoy día tenemos que hacer frente a brotes de
enfermedades ya conocidas, así como a brotes de nuevas y extremadamente
peligrosas, como lo son el SIDA, las exóticas fiebres virales hemorrágicas, las
infecciones microplásmicas, la gripe “aviar.” Hoy día las enfermedades
infecciosas son la causa de cada tercera muerte en el mundo. Según los
expertos, se mantiene la probabilidad de un brote en los próximos años de una
nueva gripe pandémica, que es capaz de cobrarse millones de vidas.
Rusia quiere proponer
activar los labores en este sector – en particular propone adoptar un plan de
acciones del G8 en la lucha contra la gripe “aviar” y en la prevencción de una gripe pandémica humana.
En términos generales el G8
no puede y no debe quedarse ajeno a problemas de una semejante envergadura como
lo son los de la lucha contra las enfermedades infecciosas. La diferencia
existente en el desarrollo de varios sistemas de sanidad, así como la
desigualdad en las posibilidades de financiación y en los potenciales
científicos determinan una distribución heterogénea de los recursos globales
que se destinan para luchar contra las enfermedades.
Éstas, al propagarse con
diferente intensidad en diferentes partes del mundo, son un claro indício de
los problemas sociales y económicos, refuerzan la desigualdad social y contribuyen
a la discriminación. Es particularmente grave el problema de las personas
sieropositivas o las que han contagiado otras enfermedades peligrosas y que
practicamente viven como excluídos, siendo obligados a enfrentarse no solamente
a la propia enfermedad, sino también a la dificultad de adaptarse a una vida
normal en la sociedad.
Otro tema de particular
importancia. En los últimos años la humanidad sufre con frecuencia la fuerza
destructiva del los terremotos, de las inundaciones, de los tsunami. La urbanización,
la ampliación de las redes de transporte y de la infraestructura industrial nos
hacen mucho más vulnerables que antes frente a estas calamidades que no
solamente causan considerables estragos económicos y sociales, sino asimismo
provocan – y es lo más terrible – brotes de enfermedades infecciosas que se
cobran miles de vidas. Es por esto que vemos como a otra prioridad a la
creación de un sistema global de prevención de las consecuencias
epidemiológicas de las catástrofes naturales y de lucha contra tales
consecuencias.
También podríamos pensar en
la posibilidad de crear una infraestructúra única y capaz de reaccionar a
tiempo al brote y a la propagación de epidemias. Una semejante infraestructura
debería incluir un sistema de monitoraje y de intercambio de información y
metodologías científicas, un sistema capaz de reaccionar de manera operativa
frente a situaciones de emergencia.
Las así llamadas crisis
humanitarias, en particular las vinculadas a conflictos bélicos, son también causa de muchas enfermedades masivas. Como una de sus consecuencias se
podría indicar que con ellos la posibilidad de brotes epidémicos aumenta varias
veces. Estoy convencido de que el G8 es capaz de consolidar los esfuerzos
internacionales en la solución de semejantes emergencias y dar un fuerte
impulso a la colaboración multilateral
en este sector.
Por supuesto, el G8 tiene
que seguir contribuyendo al crecimiento del potencial científico y seguir
unificando los recursos intelectuales y materiales de la comunidad internacional
con, por una parte, el objetivo de crear nuevas vacunas seguras y medicinas de
alta sensibilidad para diagnosticar las enfermedades infecciosas, y, por otra,
con el fin de realizar programas ilustratívos y profilácticos.
Nuestras tareas comunes en
la esfera de la educación requieren
seria atención. En la sociedad posindustrial e informática la educación
se convierte en un factor imprescindible del éxito personal y, a la vez, en un
recurso importante del desarrollo económico. La educación es uno de los
factores más importantes de la formación de la autoconsciencia social, de los
valores éticos y del fortalecimiento de la democracia. Además, a medida que
tecnologías se perfeccionan, el mercado laboral prefiere expertos siempre más
cualificados, lo que supone que las exigencias educativas sean siempre más
altas. De consecuencia, cambian los objetivos y el contenido del mismo sistema
de educación. Hoy día cada persona, más que tener una simple “suma” de
conocimientos y experiencias, necesita estar siempre lista para aumentarla y
adaptarla a unas exigencias siempre nuevas.
El acceso al espacio
informativo global ejerce un cambio radical en las propias metodologías
educativas. Se está pasando a una educación permanente. Existen premisas para la creación de un espacio educativo común. Naturalmente,
y sobre todo en países desarrollados, estas tendencias adquieren siempre más
envergadura. Al mismo tiempo en muchos países y en muchas regiones hasta la
misma posibilidad de adquirir un nivel educativo elemental todavía sigue siendo
un grave problema que consideramos ser una verdadera “catástrofe humanitaria”,
una seria amenaza para la comunidad internacional. El analfabetismo masivo
constituye un ambiente que nutre a los ideólogos de la escisión entre las
civilizaciones, nutre a la propaganda xenófoba, a los extremismos nacionalistas
y religiosos, y, en fin de cuentas, al terrorismo internacional.
Es por esto que es
importante elaborar un enfoque más amplio y sistemático de la educación, tanto
en países en vías de desarrollo, como en el mundo en general. En particular
habría que tener en cuenta que para resolver con éxito el problema de la
ocupación laboral, el mismo concepto de “educación” debería suponer no
solamente la formación básica, sino también la técnico-profesional, abarcando a
todos los niveles – del elemental al superior.
Cuando, como hoy, aumenta la
mobilidad de la población del planeta y hay un aumento estable de los procesos
migratorios, adquiere particular importancia el problema de la integración en
otros ambientes culturales. Es evidente que es precisamente la educación la que
es capaz de garantizar una recíproca adaptación social de diferentes grupos
culturales, étnicos y religiosos. De
consecuencia a la modernización de los sistemas educativos hay que darle una
atención particular para que estos problemas encuentren solución tanto en
países desarrollados, como en los en vías de desarrollo.
Muchos de entre estos
últimos tienen serios problemas con la implementación de métodos educativos y
de tecnologías informativas de
vanguardia. Los recursos más modernos habría que utilizarlos de manera
más eficaz, el Internet y otros medios informativos y educativos más avanzados
incluídos. En noviembre del año pasado, en Túnez, durante la segunda etapa del
Encuentro mundial sobre la sociedad informativa, este tema ha sido objeto de
una discusión fructífera, cuyos resultados estamos analizando con atención para
poder plasmarlos en vida.
Rusia está dispuesta a
contribuir a la unificación de los esfuerzos de la comunidad internacional para
aumentar el nivel y la compatibilidad de los requerimientos de la educación
profesional, requerimientos que crean
unas condiciones esenciales para la implementación y la divulgación de las
innovaciones. Todos los sujetos del desarrollo económico global y el mercado
laboral mundial en general están interesados en estos procesos. La
competitividad de las economías nacionales depende directamente de la medida en
la cual las instituciones educativas reaccionan a las exigencias de los
sectores de altas tecnologías.
* * *
Además de estas tres
prioridades en el agenda de la presidencia rusa, a lo largo del año 2006 en el
marco del G8 seguiremos trabajando en otros temas fundamentales, como la lucha
contra el terrorismo internacional y contra la propagación de armamentos de
destrucción masiva. El G8 seguirá ocupándose de los problemas de la cooperación
al desarrollo, así como la prevención de la degradación del ambiente medio, y
de las cuestiones de actualidad de la economía mudial, de finanzas y de comercio. Naturalmente, y como
siempre, nuestros esfuerzos se concentrarán en torno a la solución de
conflictos regionales, en primer lugar en el Medio Oriente y en Irak, en la
estabilización de la situación en Afgánistan.
Nos damos perfectamente
cuenta de que ni un solo país de los que asumen la presidencia puede dar
respuestas exhaustivas a los problemas del mundo contemporáneo que se discuten
en el G8. No obstante, de cumbre en cumbre, gracias a una labor colectiva, el
G8 tiene una visión siempre más clara de estos problemas, buscando encontrar
las medidas más eficaces para su solución.
Rusia está dispuesta a
contribuir activamente para avanzar en este camino. Continuidad y evolución: es
el lema de la presidencia rusa que acaba de empezar.
2 de marzo de 2006
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